La Cumbia, patrimonio de la nación

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Por: Juan Fernando Jiménez Correa
Productor Audiovisual

Aunque pareciera un caso propio de efecto Mandela a nivel nacional, la cumbia no poseía esa tan anhelada patrimonialización solo hasta este 17 de octubre del 2022, que se hizo público, por medio del Ministerio de las culturas, las artes y los saberes en cabeza de su Ministra Patricia Ariza Flórez, en el marco de la versión 38 del Festival nacional de la Cumbia en el municipio de El Banco en el departamento del Magdalena, cuna de este ritmo tan icónico. Pero ¿Qué significa esto para la cumbia? El territorio de la depresión Momposina se sitúa en un caribe colombiano, que llamo yo “El otro caribe”, por su forma tan especifica de vivir a la orilla de cuerpos de agua dulce. Esto da origen a un contexto social marcado por patrones que se diferencian de los “otros costeños” del país. La cumbia nace allí, esa zona tan prodigiosa por la mezcla entre, indígenas, africanos y españoles. Si bien se conocen y se dan teorías del origen de la cumbia, la apropiación de este ritmo en diferentes geografías nacional e internacional fue como la espuma. ¿Qué tiene este ritmo para reproducirse en estas magnitudes? Hay formas de analizar este fenómeno, desde lo musical, dancístico o desde el territorio. Pero la cumbia va más allá, es la integración de los saberes, espiritual de un tejido propio de la expresión de la gente de a pie, como la del pescador, del campesino etc… La importancia de la cumbia en estos territorios es un modo de vida, que la única forma de explicarla es escuchándola caminando sus pueblos y navegando su río.

En todos los territorios de Colombia suena una cumbia, es el himno de nuestra patria, la definición más precisa de que es Colombia, entonces, esta manera de vivir que germino y se propagó por toda Latinoamérica, tanto que la apropiación cultural llevo a generar diversos orígenes de esta.

El Banco Magdalena núcleo de la cumbia, la cumbia banqueña, esa cadenciosa, llena de magia donde los cumbiones son un rito íntimo de tributo que surgen al sonar del millo encantado, de los tambores retumbantes, de las composiciones que hablan del río Magdalena protagonista importante en esta traslación hacia los pueblos ribereños, que aportaron lo elemental para que la perduración de la cumbia, que hoy conocemos. José Barros Palomino, maestro que puso el horizonte con las composiciones que marcaron un antes y un después en la historia de la música colombiana, gracias a sus letras, la mayoría hechas en cumbia, como “La Piragua” que catapulto al ritmo hasta todos rincones de nuestro planeta. Esta expresión hace parte ya del ADN de la gente del río, del colombiano, y como no exaltarse de felicidad cuando se le reconoce como un patrimonio inmaterial de la nación.

Para llegar a esta instancia tan reconfortante, muchos gestores, músicos, cantantes, compositores y maestros de muchos pueblos cumbiamberos, que se encuentran todos los años en el Festival nacional de la Cumbia y que con la iniciativa de la fundación José Barros Palomino, se pusieron a la tarea construir el Plan Especial de Salvaguardia (PES) de la Cumbia, visitaron pueblos de distintos departamentos en donde la cumbia juega un papel importante, buscando las inquietudes, propuestas y planteamientos de posible soluciones, para generar un documento, que con la ayuda del ente gubernamental máximo del departamento del Magdalena y de la nación, situara a la cumbia en la cúspide de la protección, por todo lo que representa y lo mucho que le aporta a la cultura del país, satisfactoriamente hoy es una realidad que dignifica a estos territorios de cumbia por Colombia y principalmente a El Banco por ser el anfitrión del sonido del millo y los tambores

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