La alcaldía de Valledupar, tres años en interinidad

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La administración del alcalde de Valledupar, Mello Castro González, a puertas de finalizar su tercer año de mandato, son más los desaciertos que los aciertos, su inexperiencia administrativa, su avaricia por el dinero, lo llevaron a pensar más en él, que en los habitantes de la capital del Cesar, por ello primaron más los negocios para favorecerse él y sus amigos, que el bienestar común, lo que ha repercutido en que, por las diferentes dependencias durante su administración, se haya dado un desfiles de funcionarios y que hoy tenga cuatro puestos en interinidad, y casi nadie de confianza a su alrededor, pues todos lo que hoy lo rodean, están en busca de un beneficio propio, tal cual como lo hicieron con el exalcalde Augusto Ramírez Uhía, quien cuando estuvo en el poder era vanagloriado, pero hoy, con dos condenas a cuesta, preso en su casa y a la espera de una tercera condena nadie lo voltea a mirar.

La desidia del Mello Castro González, por la ciudad, su mala fe, la deja en evidencia con cada paso que da, tener en interinidad varias sectoriales, pensando en los movimientos políticos que se dará a comienzos del otro año, es pensar de forma miserable y ruin, hoy son cuatro sectoriales, Secretaría de Gobierno, Inder que no es una secretaría, sino un ente de deporte descentralizado de orden municipal, la Terminal de Transporte y el Área Metropolitana, esta última es una entidad donde el mayor poder lo tiene la alcaldía de Valledupar, por eso es el alcalde de la capital el que debe designar a su director.
En octubre salió el secretario de gobierno Arturo Calderón Rivadeneira, para los que no saben, esta secretaría es quizás una de las más importantes de una administración en cuanto al trabajo de ciudad, entonces cuando la ciudadanía se pregunta que pasa con la seguridad, por que hay tantos robos, invasión de espacio publico en el centro de la ciudad, y un sinnúmero de problemas, la respuesta es fácil, no hay un líder que establezca unas políticas para poner en marcha y proteger la ciudad, y así como al alcalde Mello Castro, eso no le importa, así mismo ha sido su actuar durante los tres años de gobierno que lleva en el cargo, nunca le ha interesado el bienestar común, su gobierno ha sido improvisado.

Pero el desorden no solo es de seguridad, este gobierno ha sido negligente para preservar lo que habían logrado otros gobiernos, la Terminal de Transporte siempre ha estado en interinidad durante todo su mandato, allí fue nombrado Luis Eduardo Calderón Fuentes, un títere útil que utilizaron para realizar negocios con el parqueadero municipal, y cuando ya no había más nada que sacar de esa sectorial, lo pasaron a Emdupar con el único fin de liquidarla, pero aun no les ha salido la jugada, durante la estadía de Calderón Fuentes, la piratería volvió a tomar fuerza y el negocio de autopartes en el parqueadero municipal creció hasta más no poder. Lo mismo pasó en el Área Metropolitana donde solo la alcaldía de Valledupar hizo millonarios aportes durante la dirección de su amigo personal Andrés Arturo Fernández, hoy al Mello Castro, a esa entidad no le interesa, y por ello se frenó la lluvia de contratos que salían por esa entidad.

Retomando lo dicho líneas arriba, cuando hago referencia a que el alcalde Mello Castro González actúa de mala fe, es porque nada de lo que dejaron sus antecesores que se pueden rescatar para ponerlo al servicio de la comunidad, lo ha querido rescatar, pensado quizás que el mal se lo hace al exmandatario, se equivoca, el mal se lo hace a la ciudadanía. Pondré solo un par de ejemplos, las canchas sintéticas que se construyeron en los diferentes barrios de la ciudad, se están acabando y en los tres años de gobierno de Mello Castro, no han sido intervenidas, las bicicletas adquiridas por la administración anterior, están guardadas en las bodegas del parque de la leyenda Vallenata, en vez de ponerlas al servicio de la ciudadanía, la despulpadora ubicada en uno de los corregimientos del norte, en fin si a este alcalde le interesara la gente de su pueblo, gobernara para ellos, no para él.

Para nadie es un secreto que Mello Castro González se ganó la alcaldía en una lotería, por ello hasta quienes lo apoyaron para llegar se arrepienten, sobre todo el senador José Alfredo Gnecco, a quien dicen no le ha cumplido a cabalidad con lo acordado, por ello el alcalde ha gobernado solo, o con las ‘sanguijuelas’ que tiene a su lado y lo miran solo como el ‘cajero electrónico’, pero a ese cajero, solo le queda un año de vigencia

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