País fiestero

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Por: Iván Fernando Márquez Gómez

Colombia, es un país de fiestas, reinados y celebraciones, no termina uno cuando inmediatamente comienzan dos o tres.

Vivimos en un territorio de contrastes ya que mientras unos gozan otros se matan, sufriendo así desdichas, tristezas, alegrías, risas, llantos, frustraciones o triunfos.

Contamos con un sinnúmero de diferentes y variados certámenes, enumerarlos uno a uno sería, no imposible, pero sí muy largo y dispendioso y quizás nos veríamos avocados a editar un libro para no omitir y dejar alguna por fuera.

Citaremos las más conocidas o populares, diríamos que los barranquilleros están muy orgullosos de realizar el segundo mejor carnaval del mundo, solo superado por los brasileños, debido a que su imponencia, colorido y coreografía que es muy numerosa.

No obstante, y pese a Barranquilla y Río de Janeiro, los pastusos hacen el carnaval de blancos y negros y no se dejan poner de ruana.

Inmediatamente los colombianos estamos prestos para organizar y celebrar otra fiesta, pero en esta ocasión es de índole religiosa, aquí sobresalen las realizadas en Popayán y Mompox, en Semana Santa, destacadas por su organización y religiosidad.

Sin omitir a los penitentes que se flagelan atentando contra su integridad física, esto en el departamento del Atlántico.

Posteriormente nos preparamos para gozar y disfrutar de la fiesta más grande y antigua del acordeón, realizada en Valledupar, la capital mundial del vallenato, el Festival de la Leyenda Vallenata, en donde se reúnen juglares, acordeonistas, cajeros, guacharaqueros, compositores y verseadores para escogeré al mejor exponente de ese instrumento musical.

Los samarios, se preparan para no quedarse, rezagados y se esmeran en lucirse en la tradicional Fiesta y Reinado del Mar, muy vistoso, deportivo y colorido.

Así podríamos enumerar, El Reinado del Café, en el eje cafetero, el del Bambuco, el del Bundé, el Festival del Dulce que sirve para mitigar las penas y los sinsabores, que padecemos la mayoría de los colombianos.

Existe uno muy jocoso y llamativo, por cuenta de los participantes, como lo es el Festival del Burro en San Antero Córdoba, pero el burro de cuatro patas, los de dos patas, son otra historia.

Los paisas con su ingenio y creatividad, se visten de gala en el fastuoso y laborioso desfile de silleteros, en La Feria de Las Flores.

Terminando el año, y para conmemorar el 11 de noviembre, los colombianos elegimos en Cartagena a la mujer más bella de nuestro país, para que ella y las finalistas representen a la nación en los diferentes certámenes internacional de la belleza.

La fiesta continúa, con la Feria de Cali, cargada de sol, toros, baile y belleza. Y desde allí sale la gente para La Feria de Manizales, replica de costumbres españolas.

Solo nos resta pedirles a los violentos, a los corruptos y a los grupos al margen de la ley, que se dediquen a disfrutar de todos estos reinados y fiestas que se celebran en nuestro terruño, pero no con nuestro dinero, quizás así no les alcance el tiempo para seguir desangrando a nuestro país y si no, que se inventen sus propias fiestas, ojalá sin violencia

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