La degradación del alcalde de Valledupar

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Existe una palabra que quizás no suene muy bonita ante la sociedad de doble moral en la que vivimos, pero que no se puede maquillar, se trata de la degradación en la que hemos caído como sociedad, y no precisamente hace alusión a las clases populares que es donde convergen factores que degradan como; la drogadicción, la violencia de género, la prostitución, el alcoholismo, la violencia intrafamiliar y la delincuencia, que han traído consigo el fenómeno delictivo en las calles, pero que no solo lo padece Valledupar, sino, gran parte de las ciudades de Colombia. hablamos de la degradación institucional, esa que hace metástasis en las sociedades más vulnerables pero que se gesta con mandatarios como el alcalde de Valledupar Mello Castro González para quien el tema social en la ciudad está en el quinto plano, es decir, para él y la primera dama de la capital del Cesar, Laura Sierra, priman los negocios con sus empresas y fundaciones, frente al trabajo por las comunidades, esas comunidades que hoy carecen de un trabajo social para fortalecer las bases de la juventud vallenata, que a falta de inclusión, participación y orientación por parte de las plataformas del Estado, encuentran su espacio en grupos que se dan cita en un centro comercial para arreglar sus diferencias o que sencillamente se toman los parques para el consumo de alucinógenos, o tal vez las niñas ven como única salida pararse en una de las avenidas de Valledupar para vender sus cuerpos, porque los programas sociales de la administración de turno se convirtieron en un negocio para beneficiar no a los afectados, sino a un grupo cercano del mandatario o de la primera dama.

Su mandato degradó a la sociedad vallenata cuando decidió en plena pandemia ejecutar un contrato con la fundación Amovida para beneficiar a víctimas del conflicto por 400 millones de pesos y hubo falsificación de documentos para la legalización y pago del contrato.

Su mandato degradó a la sociedad cuando decidió ejecutar un contrato por 1.494 millones de pesos, para la siembra de matas en las avenidas de la ciudad, mientras los programas sociales en los barrios aún no llegan.

Su mandato degrada a la sociedad, cuando decide trasferir, al Área Metropolitana de Valledupar 1.791 millones de pesos, para que ejecuten un proyecto de siembras de arboles bajo la figura de pagos por servicios ambientales y que hoy las zonas supuestamente afectadas denuncien que dicho proyecto no se ejecutó al pie de la letra de lo que decía el contrato.

Su mandato degrada a la ciudad cuando hacen obras como la realizada en el barrio Villa Taxi de un puente peatonal por cerca de 400 millones de pesos y la obra quedó a medio hacer, el contrato fue otorgado por la alcaldía del Mello Castro a las empresas que hacen parte del carrusel de contratación del Cesar.

Degrada a la sociedad, cuando el mandatario se jacta diciendo que Valledupar ha realizado una inversión histórica en los Sacúdete al Parque, cuando estos escenarios se han convertido en focos de delincuencia o ¿cuáles han sido las labores sociales que se han gestado en estos espacios por parte de la primera dama Laura Sierra?

Degrada a la sociedad cuando en vez de realizar trabajos que impacten, contemplan realizar una nueva alcaldía cuyo valor asciende a más de 15 mil millones de pesos, cuando pueden restaurar la que existe e invertir en temas sociales o que generen desarrollo.

Degradó a la sociedad, cuando realizó todos los esfuerzos habidos y por haber para que se terminara la construcción de la infraestructura del hospital Eduardo Arredondo Daza, pero le ha importando cinco que no se haya puesto en funcionamiento porque carece de dotación.

Degradó a la sociedad, cuando le preocupaba más la privatización de Emdupar, que fortalecer su funcionamiento y la prestación del servicio.

Degrada a la sociedad, cuando la semaforización y movilidad es un caos, pero al mandatario le preocupa más el negocio que se pueda hacer con la oficina de Tránsito de la ciudad a través de una empresa barranquillera en la cual el mandatario estaría pendiente de algunos dividendos personales.

Ojalá la administración de Valledupar pueda recomponer el camino y pueda olvidarse un poco de la rentabilidad que les deja el cemento y piensen en la sociedad que esta habida de inversión y que muchas veces en medio de su inocencia se pregunta ¿por qué el alcalde prefiere invertir en cemento o en maticas y no en trabajo social para dignificar la vida de la gente? Bueno nosotros y muchos de nuestros lectores saben porque el Cemento es el más apetecido por los mandatarios.

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