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sábado, abril 20, 2024

Prostitución mediática

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Por: Yordy Prado Casadiegos

Qué difícil es ser periodista en esta parte del país, por un lado, la corrupción y por otro la violencia que azota el Catatumbo, dos factores claves para no realizar una buena labor; ya no se puede publicar o decir una noticia sin que te digan: “¡Ojo!, eso no lo podés decir, ¿estás buscando que te borren del mapa?” o “pilas, eso no sale, no vez que no nos conviene sacar eso, o ¿querés quedarte sin trabajo?”; cuando hago un énfasis en este tipo de comentarios no solo lo digo por los grupos armados que operan en la región y que generan terror en algunos comunicadores, amenazándolos para que no profundicen en su labor investigativa, sino, por los poderes políticos que solo permiten que salga al aire lo que les conviene, entorpeciendo esta labor.

En el municipio de Ocaña Norte de Santander y el Cesar al igual que en otras regiones del país, gran parte de los medios son manipulados por pulpos políticos que censuran la información que se va a brindar al público, para nadie es secreto que tanto medios radiales como televisivos están sobornados para que no hagan mala publicidad a algunos concejales, gobernantes o empresarios y es que cada fin de mes les dicen a los dueños de los medios “Venga a mi oficina para darle el soborno, ¡disculpa!, el pago de su buena labor informativa”; Podríamos decir que en Ocaña Norte de Santander o el departamento del Cesar se implementó la “prostitución mediática” donde periodistas y políticos juegan a ser amantes a escondidas.

Por redes sociales a diario vemos las denuncias, quejas y peticiones de los ciudadanos sobre la actual administración, pero ¿y esas denuncias porque no se escuchan en los medios de comunicación locales que tiene Ocaña?, ¿será que hay intereses de por medio? O bueno, ¿será que no les interesara lo que piense la comunidad?; hay que abrir los ojos y darnos cuenta de que no todo lo que sale por la televisión es verdad, que hay que ser críticos con la información que nos llega todos los días.

Pero bueno, no hablemos más de “Prostitución mediática”, ya que la espada de Damocles pende sobre muchos colegas periodistas, más bien dediquémosle un espacio para analizar la difícil labor que cumplen los periodistas en Colombia y en especial en la zona del Catatumbo y el Cesar; es lamentable que en pleno siglo XXI los derechos de las personas sigan siendo pasados por alto y más el derecho de ser informados; en alguna ocasión mientras tomaba un café con un docente universitario, él decía, “acá los periodistas hacen noticias muy superficiales, no son críticos en sus entrevistas, acá no se hace periodismo investigativo, ¡son todos periodistas mediocres!”, como diría mi abuela, “el que no sabe, es como el que no ve”, y tiene razón este profesor en algunos aspectos, sí, acá no se hace periodismo investigativo, pero no porque no se quiera hacer o porque no seamos críticos, es porque si profundizamos más sobre alguna situación ocurrida y que tenga que ver con muertes, casos políticos o corrupción, estaremos metiéndonos en la boca del lobo.

Cuantos compañeros han muerto por decir la verdad o contar lo que todo el mundo sabe, pero nadie se atreve a decir, cuantas veces han intentado callar nuestras opiniones, borrar los escritos y apagar las voces, somos un país de mierda como alguna vez dijo César Augusto Londoño cuando mataron a Jaime Garzón, y es justificable esta respuesta de Londoño, pues muerto fue, muerto se quedó, nadie apareció y el caso se olvidó.

Pobres de nosotros, colegas, periodistas, vivimos de limosnas y maniatados, con la boca llena y sin poder escupir.

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