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lunes, febrero 26, 2024

El mototaxismo, entre el derecho al trabajo y la delincuencia

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Mientras escribía estas líneas recordaba una frase que le escuché a un dirigente gremial que cada día cobra más vigencia y dice: “…no todo el que anda en moto es delincuente, pero lo que sí es un hecho es que todos los delincuentes andan en moto”; la frase la traigo a colación porque el día de hoy 15 de marzo sobre las 7 am en las inmediaciones del hospital Rosario Pumarejo de López fui victima de un intento de atraco por cuenta de un grupo de mototaxistas, y lo digo con absoluta propiedad, eran mototaxistas; los hechos son los siguientes.

Eloy Guitérrez Anaya. @eloygutie

Mientras transitaba entre la glorieta de los gallos rumbo a la avenida 16 en una de las zonas menos transitadas, es decir entre los locales donde quedaba el Fruver y el banco FMMB, sentí como me golpearon el vehículo por la parte trasera; detuve el vehículo y me bajé a verificar que me había golpeado puesto que no venía ningún vehículo detrás mío, al hacerlo noté que quien me había golpeado había sido una motocicleta, me sorprendió la manera insólita como fui golpeado.

Mientras abordaba al motociclista para validar lo ocurrido, noté como dos personajes, compinches del agresor, se unen a la conversación con una actitud hostil y amenazante exigiéndome que debía pagarles no se que cosa; en vista que la situación no era nada lógica y normal decidí apartarme y dirigirme al vehículo para dejar la situación porque era claro que no era un accidente, el incidente había sido premeditado y lo que se trataba era de un robo.

Efectivamente no había terminado de llegar al carro cuando el primer sujeto se me vino encima a agredirme mientras el otro intentaba abrir la puerta del vehículo donde llevaba un computador personal, mi teléfono móvil y mi billetera que había quedado sobre la silla del copiloto, logré esquivar el golpe del primero y con su mismo impulso se fue al suelo; el segundo no tiene éxito con la puerta y también se vino encima con lo que parecía un objeto contundente que no alcancé a identificar al que también esquivé; algo era claro, estos delincuentes eran bastante torpes y terminaron pasando un mal rato.

En esa misma defensa de mi integridad, logré propinarle unos golpes al primer delincuente y al segundo quienes ante la llegada de los primeros curiosos y mas mototaxistas que se iban a unir al posible linchamiento mío, quien de paso era la víctima, se abalanzaron sobre el vehículo a propinarle golpes;  con la ayuda de unos taxistas logré salir rápidamente del lugar y ponerme a salvo, de lo contrario hoy estuviese en las primeras paginas de los diarios como una víctima más de la situación de violencia e inseguridad que atraviesa esta ciudad; y lo peor, hoy fuese una estadística mas y nada hubiese pasado

Vivimos una realidad no deseada en la ciudad; si bien es cierto es generalizada en todo el país, Valledupar tocó fondo y ya se convirtió en parte del paisaje que todos los días las cifras de violencia y de atracos sucedan sin que nadie se inmute; de hecho, me sorprendió la solidaridad de algunos taxistas porque lo natural es que nadie hace nada porque los delincuentes que se escudan camuflándose como mototaxistas o mensajeros de domicilios, caen en gavilla.

Ahora bien, en nombre del derecho al trabajo, o de la no garantía del estado en darle oportunidades a todos, no pude ser la excusa para que se acuda a la ilegalidad para ganarse el sustento diario; insisto, no todos son delincuentes, pero una gran mayoría actúa como tal; la no observancia a ninguna autoridad, a las normas básicas y participar diariamente en más del 97% de los accidentes de tránsito y ahora verse involucrados casi que de manera descarada en atracos, los deja en una situación de desconfianza absoluta.

Siguiendo con lo anteriormente comentado, si aceptamos la excusa del derecho al trabajo; mañana los sicarios, los que recaudan las extorsiones, los ladrones y narcotraficantes (Micros y grandes), exigirán igual garantía de la sociedad, es decir, aceptarlos en su actuar porque el estado no les da oportunidades laborales ni de bienestar mínimo y la delincuencia si, por ende, hay que aceptarlos; la respuesta debe ser al unísono ¡No!

Mucha cautela, actúen con absoluta prudencia, si una moto los golpea de manera sospechosa, no pare, salga lo antes posible del lugar y busque un CAI, o un lugar seguro; las modalidades de robo llegaron a estados insospechados y como no hay ninguna acción por parte de las autoridades, nos tocó salvarnos como podamos, y eso significa, ser prudentes y cautos.

 

 

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